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Le toco ser la sirvienta

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Relato-lesbico
Hola, me moria de las ganas de escribir una vivencia de mi pareja y yo, esta historia es bastante reciente; empezaré por describir que Sandy mi actual pareja con la que llevo viviendo medio año de una relación muy torrida, propuso que como juego cada quien una vez al mes interpretaria todo el dia un roll, que incluiria desde vestirse y actuar lo mas natural posible: a Sandy le ha tocado ser enfermera y policia -las dos veces fueron increibles-, esta vez le tocó a ella pedirme interpretar un roll, aún no sabia lo que me tocaria; ya anteriormente me habia tocado ser secretaria -esa vez fue un poco aburrida- y apenas seria mi segunda oportunidad para darle el gusto que ya le debia.

El dia llego y esa mañana Sandy llegó del gym, con una toalla a los hombros que le tapaba la cabeza, yo ya la estaba esperando en la sala aún en pijama.

-Sol, vengo bastante caliente, ¿empezamos a jugar? -exclamo.

-Claro amor, sabes que siempre estoy dispuesta para ti… -fue mi respuesta.

Y nos dimos un profundo beso en los labios. Así, que Sandy se metió en el dormitorio y tras unos minutos salió y me dijo que me pusiera la ropa que había dejado encima de la cama entre lo que habia: un body negro, muy escotado y de mangas largas, unas medias negras brillantes preciosas, un cinturón blanco estrechito de charol, y unas zapatillas negras muy altas y ese pequeño baberito blanco con olán que se ata a la cintura…

-Hoy serás la sirvienta… -me dijo-.

Fui a la recamara, me quité el pijama que llevaba y me puse únicamente lo que ella había escogido para mí. Les puedo asegurar que estaba super sexy y el detalle del cinturón era delicioso. Al salir del dormitorio y volver a la sala, Sandy se había quitado la toalla y la sudadera y se había sentado en el sofá, con los pies encima de la mesa. No se había duchado estaba toda sudada y sabia que eso a mi me excita muchísimo y lo hacía por mi.

-Hola Soledad, estoy bastante agotada de la clase de hoy; me ha dicho mamá que limpies bien el polvo del mueble del salón, pero antes traeme un vaso con jugo por favor.

-Muy bien, señorita Sandy.
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Fantasias de mujer

Relato-lesbico
Lisa se sentó en la mesa del bar, un poco nerviosa. Había demorado bastante en decidir qué estilo de ropa debía ponerse para esa ocasión, ya que éste no era un encuentro cualquiera. Por fin, eligió una blusa roja que dejaba ver sus hombros y resaltaba su elegante y largo cuello, y la combinó con una pollera negra, corta y ajustada, que había comprado para lucir sólo en la cómoda intimidad de su dormitorio, con su fantasioso marido. Unos zapatos rojos de tacones altos, maquillaje y perfume, resaltaban la sensualidad de esta mujer que por fin se había decidido a cumplir sus fantasías más ocultas.

De tanto en tanto, miraba disimuladamente la puerta principal de aquel bar, mientras revolvía monótonamente y por enésima vez su taza de café. A pesar de sus 36 años le había costado tanto decidirse, había postergado tanto esta cita ( ni ella entendía por qué secreta razón) que no podía concebir la idea de que su amiga le fallara, después de haber invertido tantas horas y días y meses en el chat.
Su amiga, Luzmar, era una adolescente ingenua como su nombre, pero audaz y quizás un poco inconsciente, tal vez por sus cortos 18 años y por su falta de experiencia en el amor y el sexo; y estaba decidida a probar de todo y a disfrutar de cuanto la vida le presente en frente. Transitaba sus días sin prejuicios ni tabúes, pero no se daba cuenta de que ciertos juegos, a esa edad, podrían llegar a tornarse peligrosos…

Cuando Lisa vio a la adolescente atravesar la puerta como un huracán y dirigirse directamente hacia ella, el corazón parecía salírsele del pecho; tal vez de alegría, o tal vez de excitación….Por primera vez vio el cuerpo atlético de esa pendeja atrevida con la que se había ratoneado tantas veces….. y le gustó lo que vio.
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Primeriza a domicilio

Relato-lesbicoLo que voy a contar me sucedió a la edad de 18 años, es decir hace 4 años. Fue mi primera experiencia de sexo lésbico y les aseguro que ha sido la experiencia sexual más enriquecedora, intensa y deliciosa que he tenido en mi vida.

Hola, mi nombre es Adriana, soy venezolana, de 22 años y estudiante universitaria. Soy trigueña, muy bonita, delgadita, de estatura media, cabello negro lacio largo, con tetas grandes y con muy buen cuerpo (modestia aparte). Siempre había tenido una actitud sexual totalmente heterosexual, jamás me habían interesado las mujeres, ni había fantaseado con ellas.

Ese año, por las vacaciones y para mantenerme ocupada y ganar algo de dinero, acepté trabajar como encargada en la pizzería de un tío. Debía encargarme de la caja y de vigilar que todo funcionara correctamente en el área de atención al público. En ese trabajo conocía y veía a muchas personas, muchas de las cuales olvidaba a los pocos minutos. Pero no me ocurrió así con Corina, una mujer de 38 años, rubia, de ojos verdes espectaculares, de estatura media, muy voluptuosa y preciosa. Por donde pasaba levantaba comentarios de admiración de todos los hombres. No había momento en que no le dijeran piropos.

Corina era cliente fija de la pizzería, por lo que la veía muy a menudo. Entre nosotras solo había amabilidad, pero yo sentía algo muy extraño cada vez que la veía y sentía que sus hermosos ojos verdes se posaban en mí. Era algo tan fuerte y raro que me descomponía toda, me sacaba de concentración y control, me erizaba la piel y hasta me hacía sudar. Pero no era algo malo, solo era extraño, parecido a cuando me gustaba un chico. Decidí no darle importancia y logré estar tranquila durante varias semanas en las que, además, casi ni la vi.
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Ana

Relato-lesbicoEmpezaré diciendo que me llamo Ana y lo que cuento no es ficción sino parte de mi propia vida.Tengo 40 años.No soy una belleza, al menos no me considero tal, pero tengo una cara y un cuerpo que aún provocan miradas, silbidos y hasta palabras más o menos obscenas cuando voy sola por la calle. Mido 1,64-165.Tengo una cara ovalada pero no demasiado. Mis ojos son grandes, almendrados y de color castaño claro,igual que mi pelo. Mi piel es color miel, ni demasiado clara ni oscura y se pone color bronce cuando tomo el sol.Peso entre 56-57 kg. Tengo unos pechos no inmensos pero quizás sí un poco grandes para mis medidas lo que me trajo problemas ya desde pequeña porque eran el centro de atención de casi todo el mundo. Mi trasero es casi perfecto ,de forma de media naranja perfecta. Quizás ,con los pechos,lo que más llama la atención de la gente son mis piernas y muslos que, aunque no demasiado largas por mi estatura, sí están perfectamente torneados y los muslos son duros, llenos y rotundos.Me olvidaba: mi nariz es pequeña y clásica, mis labios muy llenos y sensuales.

Lo que voy a empezar a contar se remonta a hace unos 30 años.

Por razones lógicas he cambiado los nombres de las personas pues la mayoría,sino todas,aún viven y no es mi intención descubrir la vida privada ni la intimidad de nadie.

Desde muy pequeñita –seis, siete años- noté que mi sensualidad y sexualidad estaba muy desarrollada para mi edad. Hasta el punto que sorprendía a mis amigas y amigos.En una palabra: era demasiado precoz. Esto me llevó a que, ya desde entonces, me gustasen los contactos aunque fueran accidentales con mis amigas y amigos y, sobre todo, los “toqueteos” intencionales con mis amigas e,incluso, con algunos niños de nuestra edad. En esos años y hasta los 10, llegué a hacer exploraciones “más profundas” de nuestros cuerpos con quienes eran mis amigas más “íntimas” y aprendí a masturbarme teniendo desde esa edad consiguiendo satisfacciones que me resultaban muy agradables trasladandome a otro mundo y que llegué a practicar mutuamente con algunas amigas de mi edad que también habían descubierto ese maravilloso mundo.
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